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Tumba de Fernando Gallego “El Ruso”

De izquierda a derecha: Esteban (amigo del Ruso), Federico Soldevilla de Amigos de La Rioja, Carmen Gallego (sobrina de Gallego), Jose Carlos Gonzalez y Ana Palacios (Arquitecta municipal)

¿Todavía no conocéis la original tumba de “El Ruso” del Cementerio de Logroño?

Seguramente sea la tumba más singular que tenemos en el Cementerio de la capital riojana…

Tras la visita del programa de televisión Cuarto Milenio, el interés por esta tumba ha crecido considerablemente así como las visitas guiadas por la Asociación de Amigos de La Rioja. Ha sido en una de ellas donde hemos podido conocer de primera mano, no solo la impresionante tumba de Gallego, sino también la historia de una mente privilegiada.

Si paseas por el cementerio de Logroño, mira hacia arriba de vez en cuando y seguro que “chocarás” con la tumba que el propio Fernando Gallego, conocido como “El Ruso“, construyó. Su altura, sobre los 8 metros, y la técnica arquitectónica y decorativa que eligió, el trencadis, a base de teselas, al más puro estilo del barcelonés Gaudí,  ciudad donde se inició como ingeniero.  Pero el color y la técnica también nos atisba otras influencias como la arquitectura egipcia, modernista , visibles en los motivos representados y en los materiales utilizados, mudéjar o bizantina.

Fernando Gallego

El día catorce de febrero de 1901 nació en Viloría (Salamanca) una persona singular, un genio, alguien, como se dice ahora, de altas capacidades. Y como todo genio, quizás un poco loco, tremendamente excéntrico. Y como el resto de los mortales con muchas virtudes y también algún defecto.

Su sobrina Carmen Gallego fue la encargada de relatarnos en la visita cómo de niña veía que regalaba juguetes en navidades a todos los niños del pueblo y que cuando ella iba a pedirle también a su tío, éste le respondía que se lo pidiera sus padres, que para eso tenían dinero…

Toda persona con necesidades salía de su casa alimentado, vestido y, si le hacía falta, con dinero. Aunque nunca entró en misa, era una persona que siempre ayudó al prójimo.

Una mente privilegiada, un carácter difícil.

Entre sus logros: ideó un sistema de poleas en el campanario de Viloria para restaurar las campanas y colocarles un toque eléctrico de los primeros que hubo en España que incluso uno de ellos todavía funciona. Lo realizó con obreros a los que siempre formaba el mismo. Fernando Gallego era “un hombre de mundo”, sabía que un personal formado y bien atendido es más productivo. Una certeza que le enemistó con los caciques de la zona ya que, estos obreros luego exigían las mismas o parecidas condiciones al resto.

José Carlos González ha sido el responsable de recopilar y compartir toda esta información e historia de Gallego. Así, nos explicó que, al poco de terminar la carrera, ya le pusieron de director de obra pública de toda la comunidad catalana.

Los techos y  el suelo de la plaza Cataluña son obra de un proyecto de “El Ruso”. La calle Balmes de Barcelona también, como el metropolitano de Barcelona partió de su proyecto que decidido abandonar por los conflictos que le ocasionó. Y es que Fernando Gallego era una persona tremendamente válida pero no sabía trabajar en equipo. Él, tenía que llevar la batuta. Era egocéntrico y prepotente. 

Tumba de Fernando Gallego el el Cementerio de Logroño

Entre sus prodigios, realizar la carrera de derecho en tan solo un año. Su nota media educativa desde el comienzo hasta cursar Ingeniería de Puertos y Caminos, Derecho y un sinfín de cursos más, fue sobresaliente matrícula de honor. Hablaba cinco idiomas , de hecho, la carrera de Ingeniería la hizo en alemán. Era capaz de leerse un periódico en cinco minutos y memorizarlo completamente. Dio tres veces la vuelta al mundo llegando a lugares de lo más remotos. Su vida fue muy interesante y a instancias de su mujer quien publicó algo y fue portada en la revista Semana.

Una gran historia en búsqueda y captura

José Carlos González hizo un llamamiento general para continuar investigando su figura. Por ejemplo, se conoce que Fernando Gallego publicó un libro “Un ingeniero español por el mundo”, del que, al menos un ejemplar, estuvo en algún momento en el cuartel de Logroño. Una obra autobiográfica en la que relataba sus continuos viajes.

Otros de sus grandes proyectos fue el de unión del estrecho de Gibraltar, que nunca se efectuó, o participar en el diseño de la Presa de Assuán. También fue aviador y realizó un prototipo de avión de despegue vertical como el Harrier americano actual que el denominó aerogenio en un monte de Viloría propiedad de la familia que se conoce como el monte gallego.

Al fallecimiento de Fernando, los descendientes tuvieron que pagar en impuestos de sucesión 70 millones de pesetas de la época… aunque el importe mayor lo transfirió a Suiza desde Andorra a una cuenta numerada que todavía hoy no ha aparecido.

Ana Palacios, arquitecto municipal ,junto con Rafael Alcocebar son los encargados en 2010 de la restauración de su singular tumba que se encontraba muy deteriorada y que pertenecía ya al ayuntamiento como tantas otras tras no renovar los descendientes la concesión de 99 años.

Tumba de Fernando Gallego

¿Que hacía esta persona o oriunda de Salamanca en Logroño?

Los suegros de Fernando Gallego llegaron a Logroño en 1896 e instalan un comercio de textiles, Los Zamoranos en lo que conocíamos como Cafetería La Granja.

Este domingo gallego cazador por afición es el califa vendiendo géneros de confección sin Rusia los alemanes han dominado Varsovia en Logroño el zamorano domina a equipos de novia y así todos se lamentan que el negocio está parado y lo poco que se vende es casi todo el fiado esto a Domingo no apura porque como es listo y ducho aunque los demás nos vendan el discurre y vende mucho

En 1956 fallece la suegra y Fernando decide renovar el panteón donde poder colocar una losas con unos poemas con un frontal de forma egipcia. Así es como consta en archivo municipal los bocetos con lo que el  solicita que después va ampliando y ampliando y elevando.

También es curioso cómo falta el ciprés enfrente de la tumba para sí poder ver la en toda su altura.

Todos los textos son son obra propia del ingeniero y en ella hace sobre todo mucha referencia a la humildad si bien porque es el nombre de su mujer pero también como en adjetivo del que él se sabe carece y que es su pecado capital la soberbia implorando al creador su perdón

Enlace de interés: Cuarto Milenio

Epitafio en la tumba de Fernando Gallego

o mármoles que mis manos pulieron con tanto afán

Mañana os contemplarán absortos los riojanos

Y al ver de este PANTEÓN las gigantes proporciones

Tendrán las generaciones la vuestra veneración

Más yendo y viniendo días si hundirán unas tras otras

Mas en pie quedareis vosotras póstumas memorias mias

Mármoles a los que anime y arreste a la intemperie de los cielos

El que gloria os dio ya va a perderlos de vista

Velar mi gloria de artista pues viviréis más que yo

Extracto del libro “El Cementerio Municipal de Logroño” de Esther de Corta Blanco y Myriam Ferreira Fernández

*** No arquitecto, sino ingeniero, era Fernando Gallego Herrera, autor de su propio panteón, construido en torno a 1959 en el cuadro 2 de este cementerio. Fernando Gallego Herrera nació en Villoría (Salamanca) el 14 de febrero de 1901. Estudiante en el colegio de Calatrava de Salamanca, pasó después a Madrid, donde se graduó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en 1926, obteniendo el premio Escalona que se concedía al mejor alumno de la promoción. Desarrolló su primera labor como ingeniero en Barcelona, donde proyectó el metropolitano de Barcelona a Sarria y la estación de ferrocarril de Francia de la Ciudad Condal. En los años 30 regresó a su localidad de origen. Debió ser una época difícil para Fernando, quien, en las losas que decoran su tumba, escribió una serie de poemas, donde recuerda la guerra (“mientras el mundo ardía / la luz agonizaba”), una campaña de calumnias levantadas contra él y su familia (“el rugir calumnioso me azotaba”) y la pobreza que les rodeaba (“tu refugio amado / en choza de pastores convertido”). Simultáneamente, se volcó en la construcción del “aerogenio”, un modelo de avión, patentado en 1932 en la Academia de las Ciencias, capaz de lograr el vuelo vertical, concebido fundamentalmente con fines bélicos.

Tras la Guerra Civil marchó al extranjero (“bajo el ardiente trópico (…); vengo de lejas tierras, (…) crucé la zona tórrida y la helada / y doblé de los mundos el con fin”), hasta su regreso a España, donde vivió en Salamanca, Pamplona y Logroño 319. Además de la construcción del “aerogenio”, también es autor de distintos proyectos, todos ellos muy ambiciosos, como un túnel situado bajo el mar, a 20 metros de profundidad, que uniera España y África por el Estrecho de Gibraltar o un sistema para mejorar la construcción de los cimientos para estructuras construidas sobre el mar o profundidades similares, patentado en Gran Bretaña el 10 de septiembre de 1928. También publicó dos libros: El arco funicular: ensayo sobre un sistema de puente, publicado por la imprenta madrileña Viuda y Sobrino en 1928 y Los pasos y puertos flotantes y el vuelo estratosférico, publicado en Bilbao en 1945 por la editorial Ediciones de Conferencias y Ensayos. Murió el 10 de junio de 1973. En su tumba, él mismo traza una breve panorámica de su vida, donde queda patente su personalidad polifacética: “Fernando Humildad y Gallego Herrera, inventor-ingeniero-aviador-título de honor y premio Escalona de la Escuela española de caminos, canales y puertos-inventor de estructuras y ex-director de las obras del ferrocarril metropolitano de la calle de Balmes en Barcelona”. Es probable que fuera precisamente su estancia en Barcelona la que le influyó para elegir como material de su tumba el trencadis o fragmentos de cerámica de distintos lugares, un sistema de construcción popularizado por Antonio Gaudí, por ejemplo, en la obra del parque Güell.

 

*** Visita organizada por la Asociación de Amigos de La Rioja

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