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LA TECNICA DE LA FOTOCERAMICA FUNERARIA : orígenes y procedimiento

LA TECNICA DE LA FOTOCERAMICA FUNERARIA:ORIGENES Y PROCEDIMIENTO

Para hablar de la fotocerámica funeraria y ofrecer una somera introducción a su técnica de impresión, se hace imprescindible remontarse a los orígenes mismos de la fotografía, que es de donde viene la fotocerámica tal y como se conoce.
El paleolítico de la fotocerámica: de la cámara oscura al daguerrotipo

Los técnicos de esta materia coinciden en buscar los orígenes mismos de la fotocerámica en la invención de la fotografía. A su vez, los orígenes de la fotografía se encuentra en la cámara oscura, un instrumento óptico que permitía realizar una proyección plana sobre la zona interior de la superficie de una imagen externa. Tal fue su peso que a los aparatos fotográficos modernos se les adjudicó el nombre “cámara” de este antiguo artilugio.

De las imágenes sintéticas no permanentes de la cámara oscura se pasó a las imágenes que se  “escribían con luz”, es decir, las analógicas. Ello se consiguió, por una parte, gracias a la figura del litógrafo francés Nicéphore Nièpce con su primera litografía, y por otra parte a la del también francés Daguerre y sus primeros daguerrotipos.

Gracias a él se consiguió avanzar hasta conseguir los primeros negativos, perfeccionando los procesos químicos y ópticos. Desde entonces, el fenómeno de la fotografía fue impregnando un siglo y un mundo que aún no sabía que se vería abocado a la cultura de la imagen. Tampoco se conocía entonces el peso que la fotografía como técnica tendría en el desplazamiento de la escritura hacia la cultura visual.

Actualmente se ha pasado de la cámara digital a los dispositivos móviles. Nadie imagina un smartphone sin cámara digital incorporada, capaz de una resolución mucho mayor a las mejores máquinas digitales de los noventa.
La fotocerámica: de la técnica del arte al negocio de la muerte

La fotografía ha tenido muchos sustratos y de ello se ha ocupado el diseño gráfico y la estampación (motivos fotográficos sobre camisetas, corchos, etc.). Se entiende por fotocerámica al proceso de elaboración de fotografías aplicado a la cerámica.

Las primeras pruebas de imprimir la fotografía en cerámica las llevó a cabo el también francés Lafon de Camarsac en 1851, un visionario cuya novedad consistía en incluir una capa sensible de colores cerámicos que después sería eliminada por el fuego y que formaban una imagen permanente vitrificada.

En un principio este procedimiento se centró en el sector de la relojería  y la joyería, sobre todo en el género artístico del retrato. Esta técnica reemplazó pues a la “pintura sobre esmalte”, una técnica artística que elaboraba verdaderas obras artísticas.

Fue en este género del retrato el que dio pie para que se empezara a pensar en una fotocerámica funeraria con la intención de inmortalizar a las personas per secula seculorum (por los siglos de los siglos).

Las dos técnicas
que se empleaban entonces en esa época eran el procedimiento por emulsiones biocromatadas directas y el procedimiento tradicional indirecto con emulsiones bicromatadas. En la primera las emulsiones se realizaban a través de un positivo o negativo y en el segundo se transportaba la imagen sobre la placa de esmalte.
Proceso de goma biocromatada directa

Este proceso usaba en 1854 una emulsión de bicromato de potasio, un químico fotosensible  que se espolvoreaba sobre el esmalte cerámico. El proceso funciona con un endurecimiento de los coloides, el bicromato de amonio o potasio y los pigmentos cerámicos.

Fue el mismo Lafon quien, en 1868 puso en el mercado la reproducción de retratos sobre porcelana y esta se usó para adornar platos y sobre todo para decorar lápidas. Es el punto donde los autores coinciden en determinar el nacimiento de la fotocerámica funeraria.

Se creía que estampar la fotografía sobre la lápida del difunto perduraría a través de los siglos y contribuiría no solo a garantizar su permanencia para las generaciones futuras. Vendrían a adorarlo, pero también, estas imágenes colaborarían a ligar puentes para su inmortalidad en el reino de los difuntos. Y es que esta creencia también tenía razones prácticas: al contrario de la impresión de la fotografía sobre el papel u otro formato, la cerámica perdura más a través del tiempo. Por esta razón esta técnica es ampliamente usada en el momento presente.
Los fotoceramistas como alquimistas

Efectivamente, los procesos de estampación de la imagen sobre la cerámica y las lápidas eran bien guardados por las familias de los fotoceramistas. Por un lado por el misticismo que ello entrañaba y por otro para salvaguardarse de la competencia y asegurarse su cuota de mercado.

Hoy, los avances tecnológicos, la globalización y las nuevas técnicas, sumado a la casi inexistencia de este sector de artistas y comerciantes, han hecho que estos secretos sean públicos y exista una extensa bibliografía sobre sus métodos. Estos métodos se encontraban a caballo entre la fotografía y la cerámica, y por ello se les consideraba, en cierto modo, como los alquimistas en su terreno,
De Kodak y las resinas fotosensibles a la fotocerámica digital

La técnica de reproducción fotográfica sobre cerámica fue progresando cuando la célebre empresa de fotografía Kodak ideó en 1994 un procedimiento de resinas fotosensibles conocido como “Cermifax”.

Este procedimiento se comercializó en tierras galas como “Decorem” y en tierras estadounidenses recibió el nombre de “Picceramic”, y se vendía a modo de kit en la que el cliente mismo podía realizar el proceso de fotocerámica.

En el mundo digitalizado de hoy, la fotocerámica ha avanzado en lo que ya se conoce como fotocerámica digital y se basa en “calcomanías vitrificables”. El proceso es el siguiente: las calcomanías vitrificables se envían a través del ordenador personal a una impresora especial para imprimir colores cerámicos. Estas se imprimen sobre un papel también especial para calcomanías para luego aplicarse directamente sobre la cerámica esmaltada.

La cocción para la fusión llega a los 870 ºC. Esta técnica digital posibilita imprimir con cualquier color con el que se quiera trabajar.  Esto facilita una gran gama de posibilidades y no solo se usa como fotocerámica funeraria
, sino que abarca un espectro mucho más amplio de aplicaciones, como el adorno de vajillas, souvenirs, figuras decorativas y un largo etcétera de motivos artísticos y comerciales.

 

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